Posterexploitation volumen 1


Hoy en día en el mundillo del cine nada parece ser original. Productores,directores,guionistas...todos se han "inspirado" en algún clásico para sacar unos cuantos dólares sin mucho esfuerzo.
En ocasiones lo hacen de un modo tan sutil que ni siquiera los más cinéfilos son capaces de percatarse del engaño. Otras veces es algo flagrante,copiando sin pudor largometrajes con algún ligero retoque para no ser vilipendiados por la crítica.


Esta tendencia que ha existido desde la noche de los tiempos, se ha visto trasladada al ámbito de los carteles promocionales desde hace décadas.
Todos en alguna ocasión  hemos levantado la ceja en señal de asombro al contemplar algún póster que nos resultaba sospechosamente familiar.

Esta censurable práctica no entiende de géneros ni de presupuestos,pero lo cierto es que se da con mayor frecuencia en filmes de terror y bajo presupuesto.

A lo largo de varias entregas podréis ser testigos de las copias más desvergonzadas y los plagios más sonrojantes de la historia de nuestro amado género.


Un rufián de rostro siniestro da mucho miedo,y si sale esgrimiendo un arma blanca entonces el efecto se duplica. Sin embargo esta aterradora fórmula planteaba un problema: ¿Dónde incluir a los actores que tanto dinero habían cobrado por recibir estocada tras estocada? Muy sencillo,reflejados en en el cuchillo.¿Ingenioso no es cierto?

Pues bien está lamentable receta, usada hasta la saciedad en los slashers de la década de los ochenta tuvo su continuación en los llamados "teen slashers" que tanto abundan hoy en día.





  

Se dice que los ojos son el espejo del alma,y puesto que el espíritu de un perturbado asesino tiene que ser más negro que el hollín, a alguien se le ocurrió hace décadas que sería terrorífico colocar un par de ellos en la parte superior de un cartel, para acongojar a las masas.
Como no podía ser de otra manera la idea se extendió como la pólvora,y hoy en día raro es el año en que nos nos topamos con una película que abusa de esta fórmula en su póster promocional.







Los hombres enmascarados siempre han sido sinónimo de terror y misterio. Cuando hacen acto de presencia en un filme,nos asaltan infinidad de preguntas. ¿Quién se esconde detrás? ¿Será un horripilante engendro desfigurado? ¿No había una careta más barata en la tienda de disfraces que esa?
En fin,preguntas que suelen tener una respuesta más o menos lógica a medida que la trama avanza. 

Lo que escapa al sentido común es la cantidad de cintas cuyo cartel gira alrededor de una máscara blanca,sin más.
Al margen de resultar algo bastante genérico desprende una sensación de dejadez absoluta por parte de los encargados del márketing. Juzgaz vosotros mismos.




1 comentarios :

HORRORFANATICO dijo...

Cierto.Así que cuando escucho que "The Cabin in the Woods" supuso un soplo de aire fresco en el género,me temblaron las piernas...

Comentarios,amenazas,agradecimientos...