No temas a la oscuridad (1973)


Sally y Alex son el típico matrimonio americano de los años 70.
Alex es un hombre de negocios que apenas pisa en casa, mientras que Sally se pasa el día metida dentro de cuatro paredes.
Sin embargo, su anodina vida está a punto de dar un giro de 180 grados.
Sally acaba de heredar de sus padres una imponente casa a las afueras de la ciudad, y la mudanza puede suponer un nuevo comienzo para esta avinagrada pareja.

En su compulsivo afán por redecorar la vetusta vivienda, Sally se topará con el antiguo despacho de su progenitor, ubicado en el sótano.


Una imagen que desmonta la teoría de que todos los niños son guapos de pequeños...


Sorprendentemente, la habitación está cerrada a cal y canto.
Tras conseguir abrir la cerradura, nuestra protagonista comprobará que el hueco de la chimenea de la estancia ha sido tapiado con ladrillos. 
Desoyendo las recomendaciones del arrugado encargado de mantenimiento, Sally abrirá la chimenea, liberando a tres minúsculos demonios cabezones que harán de su vida un infierno.

Por supuesto ni su marido, ni su amiga de almidonado peinado creen en la existencia de estos diminutos seres alérgicos a la luz.
¿Conseguirá convencer a los que la rodean del peligro que acecha por las noches antes de volverse rematadamente loca?


Un disfraz discreto es imprescindible para preservar nuestra identidad a la hora de cometer un atraco.

Historia simple pero efectiva.

Buenas actuaciones en general.

Desenlace sorprendente para tratarse de un producto creado directamente para la pequeña pantalla.



Puede resultar demasiado inocente para el espectador adulto.




"La mansión del terror" (1972):El arqueólogo  Mercer Boley y su hija Diana atraviesan el desierto para examinar un extraño esqueleto con forma demoníaca cuando son atacados por una horda de feroces gárgolas.

"La presencia del diablo" (1971): Tras sufrir una violación, Susan pasa varios años en un psiquiátrico. A su salida, decide empezar de cero y volver a casa junto a su madre, pero pronto comenzará a sentir que una extraña presencia sigue sus pasos.



Sally: ¿Pero por qué? Es una chimenea fantástica. ¿A qué viene tanto misterio? ¿O quizá usted sabe algo que yo ignoro..."

Señor Harris: "Solo le puedo decir lo que ya le he dicho antes. En la vida hay cosas que es mejor dejarlas como están".



Sally: "Alex,ya se que parece una estupidez, pero me ha parecido...que había algún animal tirándome del vestido. ¡He oído como unas voces...!

Alex: "¡Basta Sally, no insistas!

Sally: "Alex...decían mi nombre y repetían una y otra vez: "Ven con nosotros, ven con nosotros..."




Ni una sola gota de sangre, como era de esperar por otro lado, tratándose de una película hecha para la televisión en los años 70.
Los demonios aparecen poco, lo cual necesariamente no tiene por que ser malo.


Sally se pasa toda la película vestida y alguna que otra escena nocturna en camisón.


"No temas a la oscuridad" creó más de un trauma a los espectadores infantiles de la época. 
Los años no pasan en balde, y aunque la película ha resistido mejor de lo que cabría esperar, hoy en día un filme de este estilo puede parecer demasiado inocente.
Aún así, se trata de una producción más que correcta, con unos actores competentes, una historia sencilla y un final inseperado para la época y el medio en el que se proyectó.
En definitiva un entretenimiento aceptable para los amantes del terror de corte clásico.









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